Fe vs. Certeza
cómo creer en los momentos dificiles desde una perspectiva cabalística
Escribo para mí (y tal vez para ti)
Muchas veces escribo para mí.
Esta es una de esas veces.
Llevo semanas sin aparecer en este espacio. A veces, la obligación te gana, y la motivación te falla. Mis prácticas espirituales suelen ser mi ancla, pero en ocasiones levanto el ancla y me dejo ir a la deriva, flotando sin rumbo, hasta que me siento perdida. Y entonces, la lanzo de nuevo.
Hoy tengo nueve kilos de más, y no solo siento el peso de la barriga, sino también el peso de la vida misma. Estoy terminando el segundo trimestre de mi segundo embarazo. Mi hija de tres años está dejando el pañal —y eso ya es toda una lección de paciencia en sí misma—. Al mismo tiempo, en mi mente habita una pregunta constante:
¿Cómo voy a poder ser una mamá presente de dos, mientras también sostengo mi negocio?
Negocio que, por cierto, está entrando en una etapa de relanzamiento y necesita tanto de mí como todo lo demás.
Hace unos días abrí una cajita de preguntas, y alguien escribió:
“¿Cómo puedo tener fe aún en los momentos difíciles?”
Y lo primero que pensé fue: ¿Cómo podría responderte eso si ni siquiera yo la estoy sintiendo ahora mismo?
Pero como buena Capricorn girlie, decidí ver esto como una oportunidad.
Me dije: Let’s go deeper.
Quiero indagar en mi interior, en mi entorno y en mis creencias.
Y escribir sobre ello.
Tal vez me ayude a mí.
Tal vez también te ayude a ti, si esta es una de esas preguntas que te trajo hasta aquí.
La fe, ese concepto que me incomoda un poco
La palabra “fe” siempre me ha producido un poco de “piquiña”.
Tal vez porque he visto cómo se ha usado para manipular la espiritualidad de otros. O para justificar la falta de acción. En muchas ocasiones, se convierte en un obstáculo para que las personas usen las herramientas disponibles en el plano físico. Esperan una respuesta literal “del cielo”, ignorando las respuestas que ya les están llegando.
¿Has escuchado el cuento del hombre que se está ahogando en el mar y le pide a Dios que lo salve?
Llega un helicóptero, un salvavidas y un avión, pero él los rechaza porque está esperando que Dios mismo venga por él. Al morir y reclamarle a Dios por no haberlo rescatado, Dios le responde:
“Te envié un helicóptero, un salvavidas y un avión.”
Ese clásico ejemplo ilustra a la perfección cómo muchas veces la idea de “fe” nos desconecta de la realidad y de nuestra propia responsabilidad.
Fe pasiva vs. certeza activa
La fe pasiva se apoya en la idea de esperar que algo suceda, sin comprometer la conciencia ni las acciones. Es como sentarse frente a una semilla y pedirle que florezca sin regarla.
Por eso, en la Kabbalah no existe la palabra "fe" como se entiende en muchas religiones o culturas. Existe otra palabra:
Emuná (אֱמוּנָה).





